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4.8.13

No era una flor cualquiera

No era una flor cualquiera.

Entre las distintas flores
encontré la más bella
desprendía suaves olores
y se la regalé a mi doncella.

No era una flor cualquiera
era del jardín de mi corazón
nacida en un día de primavera
y cultivada con mucha pasión.

Es una flor bella y hermosa
que en mi pecho adorna
y con su fragancia olorosa
a mi dulce amor enamora.

En el rocío de cada amanecer
la veo tan radiante y esplendorosa
y en su frescura, puedo ver
el nutrir de su savia generosa.

Eres la flor azahar perfumada
salida del naranjo y limonero
con tú suave esencia aireada
me impregnas amor verdadero.

De sus florecidos pétalos blancos
en mi pecho guardo una canción
y con unos románticos cánticos
se le dedico al amor de mi corazón.

Mientras haya una sola flor
mi jardín permanecerá florido
no habrá tristeza ni dolor
solo amor correspondido.

20.1.11

Rosa Eterna

Rosa eterna.

Rosa eterna, rosa roja de mi jardín
y de suave perfumar, eres la rosa
que me inspiras ilusión, y rejuvenece
mi noble corazón.

Hermosa rosa aromática de pétalos
floridos, que en mi pecho adornas,
penetra en mi alma y envuélveme
con tú fragancia, al amor eterno.

Rosa roja, color de la sangre,
cual mi sangre es tú color,
la que se derrama de mis dedos
por el rasguño de un espino,
mientras olía tú suave olor.

Te admiraba por tú hermosura
como se admira a una estrella,
o como se contempla el sol. 
Con tú belleza me encandilaste,
en mi vida entraste y a mi corazón
enamoraste.

¡Hay! Rosa eterna de espinos generosos,
que brotan de tú hermoso tallo silvestre,
te tomé como si fuera mi rosa adorada,
temiendo que alguien te cogiera,
defendiendo tú inocencia y en mi
pecho te clavaste.

1.11.10

Me sorprendió tú amor.

Me sorprendió tú amor sobre mi almohada,
después de un bello sueño sin hablarte
de tú silencio me extrañé, del brillo de
tus ojos verdes contemplé, y de tú
belleza me fasciné.

Que fueses para mí un amor adorado,
siempre lo creí, cautivaste mi corazón
con tú dulce mirada, aunque estuvieses
enlazada en mi sueño, nunca me había
imaginado viéndote tan cerca de mí.

Pero al llegar un nuevo día, fuiste rosa
de mi rosal con un aroma muy especial,
con tan solo olerte, sentí tú dulce fragancia
impregnada en mi rostro enamorado,
y si darte cuenta, clavaste en la mejilla
tus afilados espinos.

Quisiera mi voz en tú voz se enlazase
y dar tú e yo juntos al viento, una
canción de amor. Canto a la felicidad,
reclamo al viento nuestro amor, sin tú
amor adorado y amado, mi dulce corazón,
no suportaría estar, alejado de un amor
tan querido y deseado.